Soledad

Ingrid Astiz Coaching expresivo, Comunicación creativa, Cultura organizacional, Desarrollo de equipos, Liderazgo, Motivación, Valores humanos Leave a Comment

La soledad es una característica existencial del ser humano: nadie puede conocer todos los rincones de nuestra mente, en soledad surgen las decisiones que construyen nuestra vida, atravezamos el nacimiento y la muerte sin compartir nuestra experiencia.

La soledad como valor es reconocer que es indispensable para la autenticidad y para abrirnos al amor incondicional. Requiere fortaleza interna avanzar en el camino del medio, cuidándonos de los extremos:

Aislamiento – Atrapados por el miedo al amor
– El aislamiento puede ser de un individuo o de un grupo humano (una pareja, una familia, dos amigos, se vinculan entre sí pero sus demás relaciones son superficiales).
– Implica construir barreras con la ilusión de seguridad: “no escucho, no registro un afuera, y por lo tanto me conservo en mi inmadurez.”
– La coraza como armadura sirve para proteger el corazón de la agresión externa. La coraza muscular y emocional se construye por no saber defenderse con el carácter, y el costo es transformarse en un mendigo de amor: “no siento amor y quiero que algún otro me lo dé”.
– Es una soledad tóxica: estamos desconectados también de nosotros mismos.

Simbiosis – Atrapados por el miedo al vacío
– La simbiosis ocurre entre dos seres humanos (pareja, dos amigos, madre e hija) o en un grupo humano con contagio emocional (a la vista funcionan parecido a un enjambre)
– Es una ilusión de plenitud: llenar la angustia existencial con “el otro” y anular el vacío necesario para crecer; entonces, al mismo tiempo, se depende del otro para que llene el vacío y se culpa al otro de la propia frustración.
– Es negar el amor, ya que no hay autenticidad propia y la diferencia con el otro queda anulada: se es una mezcla donde no se sabe dónde cada uno empieza y termina; hay desconección de las necesidades, deseos y límites, propios y ajenos.
– En el extremo es debilitar al otro hasta convertir el vínculo en una cárcel, hay personas que para salir recurren a actos desesperados, movidos por el rechazo violento de la simbiosis que lo está matando.
– El dolor de separarse de un vínculo simbiótico es desgarrador, es sentir que te quitan un brazo o una pierna… en ese momento se puede buscar otro vínculo simbiótico para calmar el dolor o emprender el camino de la autenticidad para abrirnos al amor.

Una comunidad sana empieza en la soledad como valor y se reconoce al otro en su diferencia, hay espacio para el autoconocimiento y hay puentes entre los seres humanos.

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