Gestión de conflictos en la transformación digital

Ingrid Astiz Conciencia emocional, Cultura organizacional, Desarrollo de equipos, Transformación digital Leave a Comment

Inevitablemente el tsunami de la transformación digital es provocador de conflictos, ya que nos afecta desde descubrir en riesgo la supervivencia de nuestra empresa hasta cuestionar uno a uno todos los costos, incluso los que impactan en nuestra vida y la de nuestros colaboradores.

Por eso, como hay metodologías de gestión de riesgos, creo que necesitamos incorporar más metodologías para la gestión de conflictos. Por empezar, algunos conflictos son parte de la vida cotidiana y parte del proceso creativo, algunos nos ayudan a evolucionar y al resolverlos nos traen satisfacciones. En cambio, en esta nota me quiero concentrar en los conflictos que son un riesgo para el avance de la transformación digital, riegos con probabilidad de ocurrencia de media a alta y de riesgo de impacto negativo de medio a alto. Además, como la transformación digital es un proyecto crítico en algunas empresas, todos los riesgos asociados necesitan una atención especial.

Algo que se me ocurrió es diferenciar los conflictos en 4 grupos, según el tipo de acción principal a operar sobre ellos. Como es una idea nueva, me vendría muy bien el feedback en comentarios y también si tienen información que les parece que podría seguir sumando. Acá les presento mi intento de ordenar:

1.     Prevenir.

Más que nunca, todos los conflictos que se puedan prevenir, será clave ocuparnos de que efectivamente no ocurran. Por ejemplo, hay empresas que están creando laboratorios de innovación y mesas ágiles, ponen toda sus expectativas y recursos en estos grupos como si fueran los futuros héroes de la transformación digital. Esto fortalece los egos de los beneficiados y destruye la autoestima profesional de los que quedan con la etiqueta de “tradicionales”. Por eso, una acción de prevención es involucrar a todos en la transformación digital, con actividades tales como comunicar los avances, escuchar feedback, distribuir tareas, dar diversas y constantes oportunidades de sumarse al cambio.

2.     Mantener pequeños.

También hay conflictos inevitables pero que podemos accionar para mantenerlos en pequeño. Por ejemplo, el estrés es inevitable en la transformación digital porque esta afecta nuestros mecanismos aprendidos de supervivencia. Lo que hacíamos tan bien y que nos dio éxito, hoy puede ser que tengamos que dejar de hacerlo. Lo que necesitamos hacer para sobrevivir a la era digital, quizás tengamos que aprenderlo desde cero. Ya no tenemos que salir de nuestra zona de confort, sino que la zona de confort se esfumó y estamos en una zona de desconcierto. Todo esto es generador de estrés y por eso es importante manejarlo de la forma que sea efectiva para nosotros: deporte, meditación, masajes, lo que sea que sirva. Y también es necesario ayudar a nuestros amigos y compañeros de trabajo; es decir, más que nunca será importante invertir en mantener un excelente clima laboral que facilite el manejo del estrés.

3.     Evitar daños.

Hay conflictos que no pueden evitarse por mucho tiempo, pero se pueden evitar o reducir sus daños. Por ejemplo, las empresas que deciden reducir la cantidad de empleados pueden encarar este proceso desde una perspectiva del cuidado de las personas. Algo que algunas empresas hacen es ofrecer “retiros voluntarios”, otras ofrecen programas de coaching y reinserción laboral. Esto es algo complejo, cada vez más puestos de trabajo dejarán de existir y se requerirá más esfuerzos de todos para crear nuevas oportunidades laborales, nuevos formas de generar ingresos.

4.     Resolver.

Otros conflictos son parte natural del proceso de transformación digital, hay que aceptarlos como parte del trabajo y también es importante que estemos muy atentos para usarlos como oportunidad para crecer juntos. Por ejemplo, en proyectos de innovación son necesarios los equipos multidisciplinarios, entonces sucede que algunas personas de TI o de Marketing no están acostumbrados a trabajar juntos, a veces cada uno habla en su lenguaje, con sus códigos, y no se comprenden. En estos casos es inevitable que se generen malos entendidos y tensiones, el punto es que esos conflictos no son buenos ni malos, simplemente aportan gran cantidad de información que si sabemos usarla nos facilita aprender nuevos temas y comprender a más personas.

¿Qué les parecen estas reflexiones? ¿algo para comentar, cuestionar, sumar?

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