Más allá de las reacciones instintivas

Ingrid Astiz Conciencia emocional, Creatividad e innovación, Desarrollo de equipos, Resolución de conflictos, Retrospectivas ágiles 2 Comments

Desde lo instintivo hay tres reacciones básicas ante lo que se percibe como una potencial amenaza. Puede ser una amenaza externa y concreta, como la falta de alimento, o una amenaza interna, como el estar intoxicado de emociones desagradables o el estar sobre-exigido por “deberías” (“yo debería haber reaccionado diferente”; “Juan debería ser más amable”; “yo debería estar ganando más dinero”).

Tomar consciencia

Ataque

◦   Para lo concreto, el ataque como reacción son diferentes formas de provocar miedo en el otro, tales como intimidar, vigilar, castigar, acaparar, oprimir, someter, quitar algo al otro, ganar haciendo perder a otro.
◦   Para temas atravesados de la emoción, puede ser gritar, amenazar, acusar, insultar, golpear, atormentar, controlar a otros, imponer exigencias, condicionar el comportamiento ajeno, reprimir cuando el otro no cumple con las normas, querer cambiar la forma de ser de otras personas, dirigir las decisiones de otros. También señalar las actitudes de otros como correctas o erróneas según si responden a las expectativas o no, y castigar a las personas que no actúan de acuerdo a los propios valores y preferencias.
◦   Algunas consecuencias posibles de quien suele reaccionar de esta forma son: que los demás terminen evitándolo, quedándose aislado o reducido a un pequeño círculo (en el caso extremo, termina en prisión); que alguien cercano se someta por un largo tiempo y luego abruptamente rompa el vínculo, o busque una reparación, a veces la reparación puede ser a través de acuerdos consensuados y otras esa través de ataques, perpetuando el conflicto.

Huida

◦   Para lo concreto, la huida es escapar del peligro, salir corriendo, trepar a un árbol, esconderse de la vista del atacante. Y la actitud de mostrarse imperturbable, imponente, impasible, indiferente, superior, puede estar vinculada a la sensación de protección que provee mirar desde la altura de un árbol, o también representar un papel que convenza al otro de la propia grandeza, fortaleza, altura y otras cualidades vinculadas a desmotivar cualquier intento por competir por el territorio o los recursos disponibles.
◦   Ante el temor de “no ser querido tal como soy”, la reacción a través de la huida es esconderse atrás de un personaje de omnipotencia (“yo puedo, tú no”), alardear de las propias capacidades, ocuparse de las necesidades de otros (mientras oculta las propias), sentirse valioso cuando son necesitados (“no pueden lograrlo sin mi ayuda”), sacrificarse por otros con el fin de obtener una recompensa (material o afectiva).
◦   Algunas consecuencias posibles: agotamiento por estar constantemente haciendo esfuerzos extraordinarios; quedar atrapados en vínculos donde el otro depende financiera y/o emocionalmente (por mostrarse superior); permanecer años arrastrando insatisfacciones; terminar siendo el límite de crecimiento de su propio contexto (por ejemplo, una empresa o gerencia donde él es “el más inteligente”, y no da espacio a que otros aporten, desplieguen potencial, armen equipo); seguir sin sentirse amado, por descubrirse rodeado de personas que quieren al personaje de gran proveedor, pero no conocen al ser humano vulnerable y real.

Sometimiento

◦   Ante una amenaza concreta, puede ser permanecer quieto hasta que el peligro pase o realizar un gesto de sometimiento (por ejemplo, entregar el dinero a un ladrón).
◦   Ante un peligro imaginario, la propia impotencia puede expresarse indirectamente a través de “pedir pescado” pero que de ninguna manera “le enseñen a pescar”. Las actitudes visibles pueden ser: manipular para que otros lo salven y resuelvan sus problemas; echar culpas; envidiar a quienes prosperan; creer que lo desprecian y que por eso no le dan oportunidades; provocar para que lo critiquen; evitar demostrar las propias capacidades, y mandar mensajes de ser alguien indefenso, que no comprende y/o no puede; dar excusas y justificar la inacción.
◦   Algunas consecuencias posibles: La emoción es la que provee la energía para pasar del pensamiento al acto; entonces, la persona que está en esta posición está asustada, con sus emociones revueltas, y por eso queda anclada en el no actuar. El no actuar lleva a no desarrollar las habilidades necesarias para ser independiente financieramente, resolver problemas cotidianos, concretar sueños, poner límites a quienes intentan dirigir su vida. Entonces pasan los años y la persona va quedando en un espacio muy estrecho, con pocas personas y pocos recursos. El ámbito de lo conocido se vuelve frustrante y no sabe cómo salir, cómo cambiar, cómo transitar nuevos caminos.

Más allá del instinto

Entonces, caer en estos comportamientos instintivos es inevitable, pertenece a la biología humana, pero aferrarse a ellos es quedarse en la lucha básica por la supervivencia. Entonces, aquí hay una parte que no se puede cambiar que tiene que ver con que el ser humano es un ser vulnerable, que se preocupa por su supervivencia y está siempre buscando satisfacer necesidades de diferente índole. Y la parte que se puede cambiar es la forma en la cual la persona resuelve sus necesidades. Entonces, puede haber un entrenamiento para desarrollar la habilidad de accionar con responsabilidad y, si corresponde, lograr una defensa consciente, de protección de lo que uno valora, poniendo límites sin perjudicar a otros.

Aquí se presenta un trabajo posible con los cuatro planos a la vez, propuesta nuestra de Fuerza Tres, donde se requiere creatividad y paciencia para ir avanzando.

Plano intelectual

Dejar de percibir amenazas ficticias (inventadas por las interpretaciones dramáticas de los hechos), enfocarse en los hechos, desarticular los juicios de evaluación, concientizar los diferentes tipos de comportamiento humano.

Plano emocional

Liberarse del resentimiento (es decir, del sentir una y otra vez lo mismo, en base a interpretaciones de hechos pasados). Sanar las heridas que generan interpretaciones dramáticas y desapegarse de determinados relatos. Trabajar el miedo, la ira, la frustración y todas las emociones desagradables que alimentan la repetición de estas reacciones. Puede haber claridad mental y una firme decisión de cambio, pero hasta que el centro emocional no esté limpio del pasado y predispuesto positivamente en el presente, el cambio no puede ser sostenible y real. A veces, se requiere atravesar por procesos de duelo y de perdón, de ver que el otro no es perfecto, y que uno mismo tampoco lo es. Ya no duele lo que el otro hizo o hace, se entiende que no hay nada para perdonar, simplemente cada uno opera desde sus creencias, sus hábitos, su historia.

Plano existencial

Conectarse con las necesidades propias y de otros seres humanos, comprendidos en su profundidad y complejidad. Esconder la propia vulnerabilidad puede ser una estrategia efectiva ante la inminencia de una amenaza, pero negar la vulnerabilidad en el día a día, ante uno mismo y ante los seres queridos, estrecha la vida. El conectarse con la vocación y los sueños profundos, suele ser la gran motivación para anhelar una vida que trascienda la lucha por la supervivencia. Y cuando la persona le encuentra sentido a los sucesos que se presentan y a cómo son las personas que lo rodean, ya no rechaza nada ni a nadie, no hay nada de qué defenderse ni a nadie a quien tener bajo control. Y va emergiendo una aceptación de lo que uno realmente es, realmente puede (y como consecuencia, se desarma el ideal de perfección y los “deberías”).

Plano operativo

Para comprobar que realmente hubo una transformación en los demás planos, es revisar que las decisiones y las acciones son diferentes:
◦   El ataque termina con el poder expresarse con asertividad, es decir, con claridad y calma, sin generar miedo ni someterse a la voluntad de otros. La persona que manifiesta las propias convicciones y defiende sus legítimos derechos de una forma consciente y tranquila logra establecer diferenciaciones, sin rechazar a otros ni menospreciar sus puntos de vista.
◦   La huida termina con el estar presente para uno mismo y, al mismo tiempo, pudiendo reconocer lo que les pasa a los demás: de esta forma, puede mantenerse sin contagiarse ni apropiarse de los problemas ajenos. La posición de imperturbable termina cuando se logra mostrar el lado vulnerable a los seres queridos. Hay un cambio de actitud al permitir que los demás se encuentren con las consecuencias de sus acciones (y de sus inacciones), así queda en manos de cada uno avanzar con aprendizajes prácticos y desarrollar madurez emocional. Cuando se logra un balance entre el dar y el recibir, cuando la persona aprende a cuidarse a sí misma al mismo tiempo que cuida a los demás, fluye la colaboración de una forma que beneficie a ambos en el presente y en el futuro.
◦   La inmovilidad termina cuando empieza la acción. El sometimiento termina cuando se logra establecer límites, desarrollar habilidades, adquirir conocimientos y todo lo necesario para liberarse de la dependencia práctica, financiera y/o emocional. Resolver con independencia puede involucrar la acción de otros, pero sin presionar a alguien determinado para que se ocupe, sin que las soluciones se conviertan en un peso para un ser cercano. Se conecta con las propias carencias e insatisfacciones desde un lugar responsable, con humildad para reconocer errores y coraje para corregirlos.

Comments 2

  1. Saludos, quisiera saber la fuente de estas nociones, me serviría bastante para una investigación sobre el miedo que estoy desarrollando.

  2. Post
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    Hola Valentina, primero gracias por comentar que me había olvidado de este post y re-leerlo hoy me ha sido útil. Luego, haciendo memoria me he inspirado en la parte de reacciones instintivas con el Triángulo Dramático de Karpman, y por los 4 planos en los 4 pasos de la Comunicación No Violenta. Saludos, Ingrid

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