Reactive agile – Entrenando la inteligencia adaptativa

Ingrid AstizComunicación creativa, Creatividad e innovación, Cultura organizacional, Inteligencia adaptativa, Liderazgo, Transformación digitalLeave a Comment

¿Qué es “reactive agile”?

El concepto de “Reactive agile” fue inventado por el equipo de CornerJob, y los integrantes Pablo Del Vecchio (CTO) y Andrea Segalerva (Agile Coach) me comentan que tienen que ver con su experiencia con RxJava y RxSwift, aplicando las definiciones a Agile, y llegando a la conclusión: “si quieres ser Agile hay que ser reactivo y viceversa”. Los sistemas reactivos o responsivos se enfocan en proveer tiempos de respuesta rápidos y consistentes, y la agilidad es una forma de estar abiertos al cambio, respondiendo de forma ágil y creativa. Entonces combinados dan una respuesta poderosa.

¿Cómo adoptar reactive agile?

Podemos aprender nuevas formas de organizar el trabajo (agile manifesto) y de programar (reactive manifesto) pero si no cambiamos nuestras formas de relacionarnos con los hechos se hará complejo tener un avance genuino y sostenible.

Por eso sugiero observar comportamientos, entrenar la inteligencia adaptativa, subir nuestros niveles de AQ (adaptability quotient). Para ello armé el siguiente cuadro comparativo para la reflexión personal o grupal: ¿cuándo estamos en alguno de los dos extremos? ¿qué nos pasa en cada una de las situaciones? ¿cómo es la motivación del equipo/empresa? ¿cómo impacta en el nivel de satisfacción de nuestros clientes? ¿qué podemos hacer para encontrar un equilibrio creativo?

Reactivo extremo.

Hay éxito  cuando los sistemas donde uno está inmerso funcionan perfectamente y sin cambios.

Reactive agile.

Hay éxito en contextos cambiantes y con equipos con altos niveles de inteligencia adaptativa.

Proactivo extremo.

Hay éxito cuando el futuro es previsible y controlable con acciones.

Status quo y burocracia.

Incapacidad para cuestionar incoherencias, falacias, puntos débiles tanto en la cultura como en las metodologías de trabajo. Hacer aún cuando no se entiende el sentido o propósito.

Mejora continua e innovación.

Acordar el momento, el alcance y los involucrados en las discusiones necesarias para mejorar nuestros productos y servicios.

Discusión compulsiva y luchas de poder.

Cuestionar todo y todo el tiempo. O hay discusiones sin la información suficiente o sin estar presentes los involucrados para tomar una decisión.

Apatía.

Hacer sólo lo que es exigido y para evitar perder algo (es decir, no hay motivación por dar o por ganar, si no que la motivación es para no-perder).

Reacción creativa.

Saber reaccionar a lo que se presenta, convirtiendo los eventos en oportunidades. Dar valor, recibir feedback, aprender, ajustar y mejorar.

Egocentrismo.

Hacer lo que surge emocionalmente sin detenerse a reflexionar, sin revisar si eso tiene valor para el otro. Estar enamorados de las propias ideas.

Evasión.

Echar la culpa y negar la responsabilidad en los resultados obtenidos. “No se puede”; “acá siempre se hizo así”; “es demasiado difícil”.

Responsabilidad.

Saber diferenciar entre eventos y lo que uno hace con ellos, desde las creencias involucradas y la propia interpretación de los hechos hasta los resultados.

Autoexigencia.

Intentar responder más allá de las posibilidades y sentirse culpables por cuestiones que no dependen de uno. Sobreestimar la propia capacidad.

Desinterés.

Si alguien comete un error, no decir nada, no ayudarlo a que lo vea o criticarlo a espaldas. “Tu lado del bote se está hundiendo”.

Aprendizaje.

Si alguien cercano comete un error, buscar juntos la causa y las formas de repararlo y de aprender.

Castigo.

Si alguien comete un error, marcarlo con dureza, realizar juicios despectivos o imponerle una compensación.

Inseguridad.

No impulsar cambios por miedo. La seguridad está basada en cuestiones exteriores (salario, estabilidad del país). El mecanismo de defensa preferido es el silencio y la desconexión. Se prefiere evitar los conflictos y todo tipo de riesgos antes que conseguir los cambios.

 Confianza.

Explorar opciones, experimentar, aprender, ajustar. Avanzar aún sin contar con todas las certezas y manejando los riesgos de forma consciente. Cuando es necesario defenderse, busca una solución que abarque tanto el cuidar las relaciones como lograr los objetivos.

Temerario.

Correr riesgos excesivos sin gestionarlos. Hacer afirmaciones de forma tajante y sin lugar a dudas. El mecanimo de defensa preferido es una reacción exagerada, agredir o redoblar la apuesta. Se prefiere imponer un cambio aún cuando se perjudiquen las relaciones.

¿Cómo anvanzar en Reactive Agile?

Dentro de los accionables, puede ser accionables concretos y a medida de la organización, o también cuestiones generales como incorporar el Modelo de Comunicación No Violenta, técnicas para el manejo del estrés y de la frustración, metodologías que despierten la creatividad.

Puede suceder que cuando se está demasiado en un extremo haya momentos en los cuales sea necesario realizar acciones del otro extremo y para después recién lograr un equilibrio. Por ejemplo, si estamos en una gran organización conservadora puede ser que se necesite una etapa de un cambio muy proactivo y direccionado, para mover el status quo, renovar la cultura, y luego recién encontrar un nuevo equilibrio.

Además, en el escenario de la transformación digital, los dos extremos se han vuelto más complicados: mantenernos en “reactivo extremo” implica quedarse fuera de la era digital y creer que podemos ser “proactivos extremos” es inútil ya que no podemos preveer el futuro dadas las innovaciones tecnológicas y el acelerado dinamismo de los mercados.

Para más información: contacto.

 

 

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