"Los cuatro acuerdos" y "El quinto acuerdo"

Ingrid AstizCoaching expresivo, Comunicación creativa, Conciencia emocional, Creatividad e innovación, Desarrollo de equipos, Libros, Liderazgo, Los preferidos, Motivación, Resolución de conflictos, Teoría1 Comment

“No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”. Los cuatro acuerdos, por Miguel Ruiz

“Soy responsable de lo que digo, pero no soy responsable de lo que tu entiendas. Tu eres responsable de lo que tu entiendes; tu eres responsable con cualquier cosa que hagas con lo que oigas en tu cabeza, porque tu eres quien le dá significado a cada cosa que oyes”. El quinto acuerdo, por Miguel Ruiz y José Ruiz

La trampa

En estos dos libros, Miguel Ruiz y José Ruiz, explican que vivimos atrapados por acuerdos limitadores (basados en la educación y en las pautas sociales), donde el ser humano queda atemorizado y confundido en una gran maraña de juicios, suposiciones e ideales.

Pasamos tiempo pendientes de “la importancia personal”, en una dinámica interna entre el juez y la víctima. El juez tirano representa aquí la parte nuestra que nos exige responder a un ideal de perfección construido en base a los mandatos y lo que cada uno interpretó como “lo que tengo que hacer”. El juez nos compara constantemente con ese ideal y nos castiga por no ser eso que creemos que deberíamos ser. La víctima es el lado nuestro que tiene miedo de ser rechazado y queda inmobilizada por tanta presión.

El cielo y el infierno existen como mundos posibles en nuestra mente. La realidad es lo que es, nunca lo que ocurre es un problema en sí mismo, sino que nuestras historias son las que construyen un cielo personal (donde nos sentimos plenos, aceptando las personas y los sucesos tal como se presentan) o un infierno personal (donde no ocurre lo que creemos que debería ocurrir, y los demás no son como creemos que deberían ser). Es nuestra la elección mantener los acuerdos limitadores, o bien encontrar nuevos acuerdos que nos permitan ser los artistas de nuestra vida, desarmando el drama personal y desplegando la creatividad en nuestro día a día.

La salida

Proponen asumir un fuerte compromiso personal para aplicar nuevos acuerdos que tengan el poder para desarmar la maraña de jucios, y construir nuevas historias, más acordes con lo que es. Los cinco acuerdos básicos son:

1. Sé impecable con la palabra. Las palabras poseen una gran fuerza creadora: crean mundos, realidades y, sobre todo, emociones. Por eso, ser impecable es nunca usar el poder de la palabra para dañarme a mí mismo ni dañar a otras personas. El perdón es dejar de castigarnos y castigar a otros por errores que ocurrieron en el pasado, y dejar que sanen las heridas emocionales. Ser honesto, no por un tema moral con el otro, sino para desarrollar la atención en el presente, porque es un hábito necesario para liberar la carga del pasado y avanzar hacia la felicidad.

2. No te tomes nada personalmente. Cada cual vive su propia película en la cual es protagonista. Las demás personas sólo somos actores secundarios o extras en esa película que cada cual hace de su vida. Entonces, comprendo que nada de lo que los demás digan o hagan tiene que ver conmigo.

3. No hagas suposiciones. Tendemos a hacer suposiciones y a sacar conclusiones sobre todo. El problema es que al hacerlo creemos que lo que suponemos es cierto y montamos una realidad sobre ello. La gran herramienta para desarmar las suposiciones es la comunicación abierta y honesta, preguntar al otro qué es lo que percibió y experimentó. Además, dejar de pensar sobre cómo son las cosas libera nuestra mente y nos permite estar más atentos al presente.

4. Haz siempre lo mejor que puedas. Este acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados: haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Esto nos libera de la culpa y la vergüenza, y enriquece nuestra vida.

5. Sé exceptico, pero aprende a escuchar. Usar el poder de la duda para discernir la verdad, para hacer desaparecer las mentiras, respetando las historias que los demás eligen contarse. Todos decimos mentiras, de alguna manera, y no es porque queramos mentir. Por eso es tan importante escuchar sin juzgar, queriendo sinceramente comprender al otro en su propia historia. “Siendo escéptico no te crees todos los mensajes, no depositas tu fe en los símbolos, y cuando tu fe no está en los símbolos tu fe está en tí mismo”.

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